Oaxaca, Oax.- La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es una de las más diez más longevas del mundo, sin embargo, su antigüedad no está asociada a la obsolescencia, sostuvo Héctor Felipe Fix Fierro, ex director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. 

Para el investigador, invitado especial de las Jornadas Universitarias “José Vasconcelos”, la Constitución posee artículos con una terminología muy avanzada, pero también existen textos antiguos de 1857 que conservan un lenguaje arcaico, con textos muy largos, leyes que han sido reformadas periódicamente durante este sexenio y que generan en la población una idea de que la carta magna ya no sirve para las necesidades de los mexicanos. 

Fix Fierro señaló a la comunidad universitaria que hay investigadores que plantean que la vida útil de una Constitución es de 20 años, idea que se asocia al planteamiento que hiciera Thomas Jefferson sobre que una generación no tiene derecho a imponer a otra generación sus leyes.

Aunque la Constitución está próxima a cumplir 100 años, apuntó que en México no se ha creado una nueva carta magna, pero se le han efectuado muchas modificaciones. En total, dijo, se han documentado 229 decretos de reforma y 699 modificaciones.

Para Fix Fierro, fue a partir de 1982 cuando empezó a modernizarse la Constitución, pues antes se hicieron cambios pero no con la idea de que debía actualizarse. El investigador de la UNAM subrayó que las modificaciones han sido motivadas por el desarrollo que ha tenido México.

“La verdad es que en muchos temas nuestra constitución se había rezagado porque México no es mismo que había en 1917 al que conocemos en este 2016; antes eran 12 millones de habitantes, ahora somos más de 120 millones de habitantes”, apuntó.

Agregó que la mayoría de las personas vivía de labores agrícolas, ahora de la industria y de los servicios. “Es un país abierto al exterior, es muy distinto en apenas 100 años, cuando a otras naciones les ha tomado 400 años de desarrollo”, expuso. 

Los constates cambios en la carta magna, no obstante, le genera a la población la idea de que la Constitución está más lejana y que el hecho de cambiarla con tanta frecuencia es indicativo de que ya no está sirviendo. 

Héctor Felipe Fix Fierro consideró que la Constitución, con todas sus modificaciones, es viable para el país porque el ciclo histórico que abrió en 1917 no ha terminado y los mismo temas que en esa época se discutían hoy se vuelven a abordar, como sucede en los debates del Congreso Constituyente. 

El docente del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM sostiene que hay cuatro propuestas para mejorar la utilidad de la Constitución Política de México. La primera es dejar que siga su curso, es decir, que se sigan permitiendo varias reformas al año, muchas de ellas innecesarias. “Pero la verdad es que ir en la misma ruta no es lo conveniente. El proceso de reforma es disfuncional y ha generado un texto poco manejable que es difícil tener conocimiento de él”, apuntó. 

La segunda opción es dar paso a una moratoria a la reforma constitucional, como lo propone Miguel Carbonell. Lo anterior supone se dejen de hacer cambios y en su lugar se estudien y entiendan los ajustes que ya se han aplicado. “El Congreso es rapidísimo para hacer las reformas constitucionales pero no para habilitar las leyes que se necesiten para que funcionen”, señaló. 

Una tercera propuesta es redactar una nueva Constitución bajo el supuesto de que la transición democrática de un país debe impulsarse con una nueva carta magna. “No es viable porque los partidos no querrán abrir muchos temas. El gobierno no estará dispuesto negociar temas como la reforma energética. Además, no sería muy diferente de la que tenemos”, dijo. 

Fix Fierro expuso que la cuarta propuesta es la más viable y consiste en renovar el texto de la Constitución, reordenar el cuerpo y efectuar una revisión técnica, como lo propone el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM. 

“La parte dogmática (declaración de derechos), orgánica (poderes de instituciones y autoridades) y los 136 artículos fueron respetados en el espacio que revisó el Instituto; gestionamos una ley de desarrollo constitucional para regular los reglamentos específicamente”, explicó. Citó como ejemplo el caso de Suiza, que contaba con una Constitución de 1874 y en 1987 decidieron impulsar un proyecto para ordenarla sistemáticamente.

Héctor Fix Fierro sentenció que este ejercicio le daría viabilidad a la Constitución de México para muchos años más.

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